sábado, 17 de octubre de 2015

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey de Mary Ann Shaffer



Londres, 1946. La Segunda Guerra Mundial ha finalizado y mientras Londres aún continua con problemas de racionamiento y estrecheces, la joven escritora Juliet Ashton es incapaz de encontrar la inspiración necesaria para una nueva novela. Todo cambia, sin embargo, el día en que recibe una carta de Dawsey Adams, un granjero de Guernsey que tiene en su poder un libro del escritor Charles Lamb, que en su día perteneció a Juliet. Será a través de este desconocido cuando ésta llegué a conocer a los miembros de este peculiar club, con los que pronto se encariñara.






Mary Ann Shaffer (1.934-2.008), la autora de la novela, bibliotecaria y librera de profesión, comenzó a dar forma a esta historia a través de un viaje realizado en 1.976 a la isla de Guernsey, lugar en el que se hizo con un libro sobre la historia de la ocupación de las islas del Canal por la Alemania de Hitler.

Desafortunadamente, después de muchos años intentando materializar la novela, cuando ya había vendido los derechos de la misma, la escritora cayó enferma, aunque pudo ver finalizada su obra gracias a la ayuda de su sobrina Anne Barrows. Sin embargo, la escritora falleció antes de su publicación, sin tener siquiera la oportunidad de contemplar el gran éxito que alcanzó.

"La sociedad literaria y el pastel de patata de piel de Guernsey", narrada de forma epistolar,  es un relato delicioso y mucho más profundo de lo que aparenta, ya que bajo su apariencia de novela amable,cuenta las fatídicas consecuencias que la Segunda Guerra Mundial supuso para los habitantes de las Islas del Canal, olvidados, incluso, por sus propios compatriotas, que apenas les prestaron atención y auxilio, cortándoles el suministro de alimentos como estrategia frente a los alemanes. Además del hambre, el sufrimiento se vio agravado por la evacuación de los niños de las islas pocos días antes de la ocupación, niños a los que sus padres y familias sólo verían nuevamente cuando el conflicto hubo terminado. 


Fotograma de "El bazar de las sorpresas" (1.940)

A pesar de su trasfondo de tristeza, el mérito de la novela es no caer nunca en excesos melodramáticos, ello ayudado por la creación de unos personajes inolvidables (Isola, Dawsey, Eben, Kit, Elizabeh....), de los que la autora logra que nos enamoremos, gentes sencillas que gracias, entre otras cosas, a su amor por los libros, lograron encontrar la felicidad necesaria para superarse y seguir adelante.